MILLONARIOS DE LA GUERRA, LOS

Un desastre por los cuatro costados Reconocida por su brillante tarea como periodista de investigación sobre temas de corrupción, narcotráfico, asuntos migratorios y derechos humanos, Peniley Ramírez ?la joven periodista que también escribe cuento y poesía? incursiona en el mundo de los libros con este importante trabajo de investigación sobre uno de los personajes que más han contribuido a trastocar la historia reciente de México. Están aquí los entretelones de la biografía y los circuitos cercanos de poder, negocios y familia de quien fuera secretario de Seguridad Pública en el cruento sexenio desde el que se declaró la ?guerra? contra el crimen organizado y el narcotráfico: Genaro García Luna, uno de los protagonistas e impulsores de esa ?guerra? cuyos efectos, sabemos hoy, resultaron catastróficos para la sociedad mexicana. Con documentos, entrevistas y fuentes privilegiadas, la periodista logra una investigación robusta y reveladora. Sin fuentes anónimas, pero sí confidenciales, testimonios y archivos públicos logró hacerse de un voluminoso expediente con cientos de documentos, registros de propiedad, algunas fotografías y papeles personales. Alguien cercano a García Luna que recopiló todo ese material decidió compartirlo con la periodista de investigación a la que ?llevaba años esperando?. Hombre o mujer, ?Cameron? es parte esencial de lo que aquí se narra. Un segundo expediente inédito permite conocer la supuesta versión y valoración de García Luna y sus allegados respecto de su papel en la historia y lo que considera su propio legado. Parece ser su defensa y la de los suyos: García Luna explicándose a sí mismo, sus empresas y cómo hizo sus negocios ?especialmente con los empresarios Alexis y Samuel Weinberg, apellido clave en toda esta trama, y, para efectos prácticos, sus prestanombres?. Claro, esto no lo reconoce el exfuncionario. Con este libro, tenemos el correlato de la trágica historia en la que decenas de miles de personas han sido asesinadas y decenas de miles desaparecidas, en un fenómeno de violencia extrema que ha inundado, en sangre, regiones enteras de la República. Una realidad desbordada, cuyo escenario justificó, por años, el gasto de miles de millones de dólares en equipo, armamento, sistemas de espionaje, inteligencia y todo aquello relacionado con lo que terminó siendo una estructura ineficiente para el Estado mexicano, pero, al mismo tiempo, un obsceno y gigantesco negocio criminal. El entorno creado por autoridades que pretendieron subsanar la falta de legitimidad que no obtuvieron en las urnas con una declaratoria de guerra para la que, claramente, no estaban preparados desató una carnicería; los cárteles grandes se hicieron más grandes y se convirtieron en transnacionales los pequeños y medianos se pulverizaron y se reprodujeron por cientos; la estructura gubernamental a cargo de conducir la tarea terminó colapsada y, alguna parte de ella, directamente al servicio del crimen organizado. Un desastre por los cuatro costados. A la sombra de esa guerra, que derivó en catástrofe humanitaria, se instalaron los contratistas, los proveedores, los intermediarios, las empresas fantasma en una feria de intereses y colusiones. Empresarios, políticos y funcionarios sacaron raja de presupuestos multimillonarios. Parte de esa historia queda aquí retratada. ?En México, los periodistas hemos relatado por años quiénes han perdido con esta ?guerra?. Es hora de hablar sobre quiénes han ganado?, escribe la autora y disecciona aquí, para eso, la carrera de García Luna como el prototipo del funcionario que termina como contratista